Hacía un invierno muy crudo. Todo el campo estaba cubierto de nieve y la ventisca del norte levantaba en el aire minúsculos cristales de hielo. La loba tenía un cachorro que amamantar, pero apenas tenía leche. En las majadas próximas se oía el berrear de las ovejas y carneros, pero no salían a pastar. Los pastores llegaban todos los días con los mulos cargados de hojas de berza y de remolacha, con harina de centeno. Los perros dormitaban en los cobertizos, al calor de la lumbre.
Esta es la propuesta de comienzo de un cuento. A partir de aqui pueden surgir múltiples cuentos diferentes. Estos son algunos de ellos: Antonio M
El último lobo del Cerral
Hacía un invierno muy crudo. Todo el campo estaba cubierto de nieve y la ventisca del norte levantaba en el aire minúsculos cristales de hielo. La loba tenía un cachorro que amamantar, pero apenas tenía leche. En las majadas próximas se oía el berrear de las ovejas y carneros, pero no salían a pastar. Los pastores llegaban todos los días con los mulos cargados de hojas de berza y de remolacha, con harina de centeno. Los perros dormitaban en los cobertizos, al calor de la lumbre.
Esta es la propuesta de comienzo de un cuento. A partir de aqui pueden surgir múltiples cuentos diferentes. Estos son algunos de ellos:
Antonio M